martes, 3 de diciembre de 2013

'Nexus' de Henry Miller.






    "La gran pregunta era la eterna y al parecer indiscutible: ¿qué puedo decir al mundo que sea tan desesperadamente importante? ¿Qué puedo decir que no hayan dicho ya, y un millar de veces, hombres infinitamente mejor dotados? ¿Era pura egolatría esa necesidad coercitiva de ser oído? ¿En qué era yo único? Pues si no era único, sería como añadir una cifra a una a una incalculable cantidad astronómica."
Nexus. Henry Miller.          





lunes, 2 de diciembre de 2013

El Nacimiento del Hombre.






La música del Génesis, 
los tambores del nacimiento ancestral. 

Ritmo ritmo ritmo.

Mitochondrial Eve pariendo a nuestros ancestros 
mientras los astros giran y brillan. 

Cascadas de percusión 
bañando el primer bautizo del hombre.
Locura por un sentimiento de especie nueva. 

Hogueras de futuro 
iluminan la luna 
y la noche. 
La primera noche del mundo. 
Y sus primeros siervos 
que bailando la honran.

Músicas pretéritas que imitan los latidos 
del cazador de leones, 
del acecho del antílope, 
de una mirada que surca el horizonte:
el pulso de la vida y de la muerte. 

Pies 
Tierra 
Fuego
danzando sin fin.


domingo, 1 de diciembre de 2013

jueves, 28 de noviembre de 2013

Por la vieja calle de nuevo.



Aprendiste del tiempo
y pasas
sin quedarte.

Y buscan que te quedes,
los simples.

Y buscan más
como tú,
ingenuos,
hambrientos,
los poetas.                                                            Javier DePablos

"El arte es sobre todo un estado del alma". Marc Chagall

Dimensiones nocturnas.




    Hay gente que está obsesionada con llegar. Solo piensa en una meta y la creen el paraíso. Yo, que no sé ni en qué día vivo, procuro no pensarlo mucho. Yo no quiero llegar nunca y la gente está loca tirando sus fichas, jugando sus cartas, picando billetes por la existencia de ese lugar. Lo importante no es el puerto, sino el mar, que da sentido al puerto. La vida es un mar. Nosotros, peces, nadamos en contra y a favor de la corriente. 
    Yo sólo busco perderme, enmarañarme en pensamientos higiénicos, en ideas vagabundas, creencias de demonios drogados. La vida es fácil, si sigues un mapa, pero está preestablecida, por eso es fácil. No hemos de vivir la historia de ningún personaje. Tal vez por esto odie ser previsible. 
    Admiro a la gente que no quiere llegar. Si no piensas en llegar, piensas en todo lo demás, en lo que de verdad importa. En dónde estás. La vida no se busca, es uno el que debe darse cuenta de la vida o no, es así. 
    Dejar de soñar es dejar de vivir. Al que no le dejan soñar lo obligan  a morir. 


Javier DePablos


domingo, 17 de noviembre de 2013

Malditos bastardos.



Somos las flores del mal.
Los hijos bastardos engendrados
por la violación
de una utopía.
Y venimos a vengarnos.
Venimos a escupir vuestros crímenes,
a profanar vuestros templos y 
vuestras vírgenes,
si es que os quedan.

Somos el embarazo no deseado de vuestra sociedad.
Vuestros pecados de pensamiento y omisión.
Somos los restos de lo que buscasteis ser,
un día
o quizá dos, 
antes de mearlo 
y de mearos en vuestras ideas 
incluso,
para encender hogares con hogueras
de hipocresía.

Somos la tierra que dejaron vuestros pasos
embarrados
caminando de puntillas
por un falso paraíso.

Somos vuestro miedo
y venimos
a vengarnos.

Javier DePablos

sábado, 7 de septiembre de 2013

Badayork blues.


               "Qué me dices de esa acojonante sensación de que nada ni nadie te espera en ningún lugar? La sensación de ser tú plenamente aquí y ahora?" 



La ciudad se vacía y se llena de gente en un pulso cardíaco.
Sonrisas, historias y carcajadas anónimas de autobuses hacia Badayork.
Estaciones que madrugan con trenes sonámbulos.
Islas solitarias del Guadiana River gobernadas por gatos vagabundos.
Paseos por las orillas.
Puentes entre las orillas.
Puentes entre la gente.
Grupos de gente
fumándose la vida en vano intento de vivirla.

Pasos, pasos y pasos. 
Menacho Street vacía en un día de lluvia
y de pronto llegas a casa  
todo está pintado bajo esa oscuridad producida por los días nublados.
Sobre el asfalto, nubes también
de autobuses que se alejan en la corriente de vehículos hasta el gran océano-avenida.
Taxis remontan sus calles y
los salmones vuelven (esta vez del lugar del que nacieron) para poner sus huevos.
Estudiantes abandonados bajo sus paraguas 
y bicicletas mojadas y abandonadas.
Parques abandonados también 
a su suerte.

Mi ventana es pequeña pero todo lo veo: la ciudad late
agónica
en un día de lluvia. Un día de regreso,
un día de maletas que,
acariciando las aceras, se preparan para afrontar una nueva subida en ascensor,
un día de trenes que
llegan a la estación a las horas previamente convenidas
para vomitar gente sedienta de gente
y de alcohol.

No hay sorpresas pero hay vapor y alegría urbana en la atmósfera.
Un río de personas se infiltra entre bloques de edificios
buscando su madriguera,
buscando el lugar donde depositar su esperma y sus apuntes.
Y un río, que no se infiltra, pero abraza a su ciudad silenciosamente.
Misteriosamente fiel.
Así es volver a Badayork.

Mañana los autobuses estarán preparados y afeitados
saldrán de su cueva el abogado y el camello,
tal como la cotidianeidad lo requiere.
Todos los barrios de la ciudad de Badayork,
como los distintos órganos de un ser,
cumplirán una función extraoficialmente establecida y vital.
Mañana los engranajes ya estarán completamente ajustados,
engrasados y
los salmones estarán,
de nuevo,
dedicados a parir su futuro.

Javier DePablos